Carbón Activado para Tratamiento de Agua Potable e Industrial
Garantice la pureza del agua eliminando cloro, compuestos orgánicos y metales pesados. Importadores directos de carbón activado de cáscara de coco con certificación internacional para procesos de potabilización y riles.
Cómo funciona el carbón activado en el agua
Nuestro carbón activado actúa mediante el principio físico de la adsorción. Gracias a su estructura de cáscara de coco altamente porosa, crea una superficie específica masiva donde los contaminantes quedan atrapados en los microporos. Al mantener un tiempo de contacto adecuado en el lecho filtrante, garantiza una purificación profunda y estable en procesos industriales y de potabilización.
Qué elimina
- Cloro libre
- Compuestos orgánicos que dan sabor, olor y color
- Metales pesados y contaminantes orgánicos (captación).
Cómo elegir el carbón correcto
| Criterio | Recomendación |
|---|---|
| Base | Cáscara de coco: más dura (98.7%), menos finos |
| Granulometría | 8x30 para lecho fijo y columnas |
| Certificación | Cumple normas NSF para contacto con agua potable |
Producto recomendado
Carbón Activado HidroCarb
Sectores que lo usan



Preguntas frecuentes
Sí, nuestro carbón de cáscara de coco cumple con los estándares internacionales exigidos (como la norma NSF) para el contacto seguro con agua destinada al consumo humano.
Absolutamente, es un paso indispensable. Retiene el cloro libre que de otra manera degradaría y destruiría rápidamente las costosas membranas de la ósmosis inversa.
No. El carbón activado es altamente efectivo para retener cloro, compuestos orgánicos, olores y sabores, pero no es un desinfectante. Para la eliminación de bacterias, debe usarse en conjunto con cloración, luz UV u ozono.
Sí, siempre se debe realizar un retrolavado inicial. Esto sirve para eliminar el polvillo o los finos por fricción generados durante el transporte, además de ayudar a estratificar el lecho correctamente dentro del filtro.
Su vida útil depende directamente del flujo de agua y la concentración de contaminantes (como el cloro). En aplicaciones industriales, suele reemplazarse entre los 12 y 24 meses, o cuando los análisis de laboratorio muestran que su capacidad de adsorción (Índice de Yodo) se ha agotado.

